El Bosque de Briganttia

 
 

Soy Afrodita, Marianne, Aphrodite-Marie, Stella Maris, la que da la vida emergiendo de las heladas aguas, el caldero de transformación original. Yo soy la vida y la muerte. De mí provienen todas las cosas y al final es a mí a quien regresan.
Soy Afrodita, nacida del mar, la diosa del sexo y la diosa de la muerte al mismo tiempo, y verme es un espectáculo fascinante. Voy desnuda, no me da vergüenza. Soy atractiva y seductora. Intentaron domesticarme, pero yo no obedecí. Intentaron degradarme con censura y pornografía, intentaron gobernarme con leyes y alejar a mi gente de mí, pero yo regresé con más fuerza.
Sí, mírame bien, soy puro desenfreno sexual. Soy el celo de los perros y gatos. Soy la apasionada relación de los amantes. Soy el abrazo de los amantes y la lujuria que intentan negarte. Sí, la lujuria. Cuando tu cuerpo alcanza la plenitud y llega mi hora natural, yo soy la que te hace suspirar toda la noche y pensar en las personas que te han cautivado.
También soy la prostituta que acoge a los hombres no deseados y sin amor de las calles. Soy la generosa ramera de corazón de oro, sexo frío y hielo en las venas. Yo lo gobierno todo; soy omnipotente. Nadie se me puede resistir. Te he hecho de esa manera. Mi huella está en cada célula y cada terminación nerviosa de tu cuerpo. Soy las imágenes que ves en tus sueños húmedos, la esperanza del enfermo de amor y el tesoro de los que me encuentran.
Recompenso a mis fieles con una vida larga y llena de salud. Estoy en disposición del viajero y del hogareño. Soy el alimento del cuerpo y el alma; soy el futuro de las razas. Sigo tejiendo mi red de conocimiento alrededor de tu corazón, aunque tú hayas regalado ese conocimiento. Cuando ya no me quieras, con los años y el cansancio, te volveré a acoger en mi regazo, que todo abarcarlo, porque yo soy quien decide la hora de tu regreso.
¿Estás horrorizado? ¿Vacilas? ¿No te atreves a mirarme de frente, avergonzado por ser tan débil e inclinarte ante mí? Debes saber que soy la reina de toda la vida orgánica; sólo las piedras se me pueden resistir. Sólo la honestidad me impulsa a escucharte.
Proclamo mensajes de amor; ése es mi trabajo y lo hago bien. El arte florece en mis sentimientos, la música celebra mi variedad, los bailarines me dedican sus movimientos y las esculturas siguen mi silueta, si es que son buenas. Formo una unidad con los contrarios, estoy uniendo constantemente. Soy pansexual; la naturaleza repite el diseño de mis genitales. Observa la cebada o las conchas marinas con su forma de vulva. Fíjate en las orquídeas, las rosas, los lirios. Imitan mi sexo. Admira y empápate de la esencia de las noches de verano que vendrán. Estoy en el aire, repartiendo deseo y éxtasis en generosas cantidades. Mis fiestas se celebran con flautas y con los pies desnudos en la cima de una montaña. Soy Marina, de morena cabellera ensortijada. Las sirenas son mis primas. Soy lo que hace que tu vida merezca ser vivida. Muéstrame tu respeto.


Fuente:- Zsuzsanna E. Budapest y aparece en su libro. - Cada día es una fiesta -

 
 

 
Ésta es una de las meditaciones individuales básicas que deberían practicarse con regularidad. Resulta muy útil realizarla a diario durante períodos de mucha ansiedad o depresión, o cuando una ha asumido grandes responsabilidades.

Llena una copa con agua. (Si tienes un cáliz ritual, utilízalo). Con tu athame (u otro instrumento), añade tres montones de sal y mézclalo en el sentido contrario a las agujas del reloj.

Siéntate con la copa en tu regazo. Deja que tus miedos, preocupaciones, dudas, odios y decepciones aparezcan en tu mente. Debes verlos como un riachuelo fangoso que fluye fuera de ti mientras respiras y es disuelto por el agua salada de la copa. Concédete un tiempo para sentirte profundamente limpio.

Ahora, levanta la copa. Respira profundamente y siente que están atrayendo el poder de la Tierra. Deja que el poder fluya hacia el agua salada, hasta que puedas visualizarla resplandeciente de luz.

Bebe un sorbito de agua. Cuando la sientas en tu lengua debes saber que has absorbido el poder de limpieza, de sanación. El miedo y la infelicidad se han transformado en el poder de cambiar. Vacía lo que queda de agua en un chorro de agua que corra. (Desgraciadamente, en estos tiempos decadentes, el chorro más cercano suele ser el que sale del grifo de la cocina y se va por el desagüe). 
 

FUENTE: - LA DANZA EN ESPIRAL, STARHAWK -